jueves, 9 de julio de 2009


LA FALTA DE CAPACIDAD DE LOS PERIODISTAS PARA IDENTIFICAR LOS RUMORES DE LAS NOTICIAS.


El interés del rumor no es nada nuevo, venga de donde provenga, siempre causará revuelo en la comunidad en que surja.

La relevancia del rumor no consiste en contar la verdad de los hechos o de dónde vienen o se originan, lo realmente trascendente del rumor se centra en torno a quién gira.

El rumor no tiene límites. Va desde el murmullo boca en boca que se dice a escondidas, hasta el clamor en la plaza pública; desde los cafés, hasta los chats de Internet. Pero eso no es todo, el rumor ahora circula en todos los medios masivos, desde programas de radio a los titulares y comentarios de la prensa escrita, el noticiero televisivo y la Internet.

El rumor se recrea en quien lo escucha, quien se convierte a su vez en emisor. Expresiones tales como "dicen", "están diciendo" o "se dice", "se rumorea", "percibo", son las entradas clave a través de las cuales se filtran los rumores "a la conciencia" y al corazón.[1]

Un rumor es dinámico y rápidamente se vuelve incontrolable, es decir, se difunde tan apresuradamente que es difícil detenerlo debido a que su transmisión adquiere un valor afirmativo de lo que se transmite.

En nuestro país, en la prensa escrita, radio o televisión, el rumor cobra una vital trascendencia en el marco contextual en el que se desarrolla. El rumor suele ser creíble en la mayoría de los casos utilizando información falsa o poco verídica de manera que al utilizar un rumor, este inmediatamente se convierte en un juicio de valor negativo sobre el hecho y /o las personas que se encuentre dentro de ello.

¿Será que el rumor utiliza a la prensa como medio de difusión para convertirse en noticia o son los periodistas que convierten a los rumores como fuente de las noticias, para no ejercer su trabajo periodístico?

El periodista Raúl Trejo Delabre, con el tradicional tono de rumor tan querido por los perdiodista mexicanos, nos hace una confesión:

En palabras del director de un diario: “Sin generalizar, por supuesto, en nuestras publicaciones el papel primordial lo ostenta el columnista... Siempre es más fácil llenar cuartillas con verdades a medias, con datos sin investigar, con informaciones sin fuente y poder injuriar o deshonrar amparado en una libertad de comunicar que se tiene y que se debe tener en todo país, aunque no degradar... (Pero) el verdadero hombre de un periódico es el reportero. Hay que darles la oportunidad de escribir una nota con tiempo, con paciencia, darles tiempo a investigar. Eso no es común, porque no es rentable. Conozco periódicos con gran éxito editorial en el DF, que cuentan con reporteros que cualquier director los querría en su redacción, pero les dan para escribir únicamente tres párrafos.[2]

Unos de los mayores problemas a los que se enfrentan el periodismo actual es la inmediatez de la noticia, del rumor que le circunda y que se toma como fuente para elaborar notas con diferentes fines como el de desinformar.
En el campo de la ética periodística, no es admisible publicar algo que sólo se sustenta en rumores; sin embargo tal parece que la sociedad en la que no movemos, se regocija de ello, “la cuestión es que nos da gusto darle vuelo a la hilacha de la imaginación e inventar y reproducir cualquier tipo de chisme, rumor o borrego, sin mayores empachos”.[3]
Y aunque la cuestión sea de regocijo, también y en la mayoría de lo casos llega a ser admisible y transmisible por la misma sociedad, debido a que lo rumores no solo son del dominio publico, sino que además apoyados en la difusión de los medios masivos, distorsionan la realidad de que, o quien resulte afectado.

El manejo de la prensa escrita, particularmente en provincia, o en estados de la República, está basada principalmente en la utilización de los rumores como fuente periodística.

El periódico Milenio, Hidalgo, pesé a tener un línea periodística definida (ya que es un periódico de circulación nacional), muy pronto se ha hecho cómplice de la red del rumor.

Entró hace no mucho años, en operación a nuestro estado. Con bombo y platillo, Milenio presumió de veracidad y compromiso con la sociedad hidalguense, hizo énfasis en que no caería en el juego del gobierno como lo hacía otro de los periódicos de mayor circulación, El Sol de Hidalgo.

En sus inicios de fundación respondía a dar voz al que no la tenía, sus notas y reportajes estaban en contacto con la sociedad civil y, sobre todo, marcaban claramente las incongruencias que había entre el gobierno y población.

Con la llegada del actual gobernador, Osorio Chong, las denuncias y quejas de la ciudadanía dejaron de verse paulatinamente en el periódico, y comenzó a escribirse en sus “firmas” un “se dice que….” la aparición de los rumores escritos se hacía presente en Milenio con carácter.[4]

Se dice...

Jueves, 5 Marzo, 2009
Que Daniel Ludlow Kuri tiene la intención de promover a su secretario particular Raymundo Ordóñez como secretario general del Comité Directivo Estatal del PAN.
La estrategia política del ex candidato a alcalde de Pachuca pretende concretarse hoy durante la sesión de Comité que se llevará a cabo por la tarde.
Otro grupo panista también quiere colocar a Daniel Alvizu como representante del PAN ante el IEE, en lugar de Antonio Caravantes, que sería removido.
Que entre la SEPH y el SNTE existe un conflicto interno porque tanto la secretaría como el sindicato tienen el interés de entregar nombramientos a los mentores que llegarán a sustituir a los jubilados.
La parte oficial como la parte sindical desean entregar los nombramientos en el marco de la justa electoral federal del próximo 5 de julio.
El asunto tiene cola política, pues hay quienes dicen que el acuerdo podría ser utilizado tanto por Jorge Romero (ex titular de la SEPH) como por Moisés Jiménez (ex secretario del SNTE local) en las campañas donde ambos se disputan la diputación federal, uno por el PRI y el otro por el Panal.
Que cada mes, presidentes de las estructuras municipales del PRD tienen enfrentar toda una odisea para que la tesorera del Comité Ejecutivo Estatal perredista, Imelda Cuéllar, les entregue los recursos destinados a los Comités Municipales.
Por si fuera poco, Cuéllar condiciona la entrega de los mil 600 pesos de prerrogativas, pues “para que el pago salga pronto” solicita a la militancia acercarse o trabajar para el Frente Democrático Hidalguense, tribu liderada por José Guadarrama Márquez.
Que la celebración del 80 aniversario del PRI en la capital hidalguense fue simplemente deslucida y visiblemente improvisada, pues las luminarias tricolores acudieron al evento nacional en Querétaro y dejaron sola la casa.
Que el ex senador y ex presidente del PRI estatal, Orlando Arvizu Lara, mejor conocido por los pavos voladores, jugará un papel importante en la designación del candidato a diputado federal de Convergencia por el distrito de Huejutla, toda vez que de todos es bien conocida su añeja amistad con el senador Francisco Xavier Berganza, situación que le permitirá apoyar a alguno de sus paisanos de San Felipe Orizatlán.[5]
Bajo la incongruencia, Los dichos de esta sección no son, ni pretenden ser noticias confirmadas. Como su nombre lo indica, es lo que se dice y comenta en los corrillos de la política, la cultura, la sociedad y los negocios.
Todos los días se publican los se dice que… en la parte interior del periódico, muy cerca de las columnas y de la editorial, más que interesarse en la nota de ocho columnas que aparece en el periódico, en este apartado se rumora sobre la vida social de los políticos hidalguense, “los deslices” , “las transas”, la rupturas amorosas y amistosas de la socialitè, los malos manejos de las diversas dependencias que conforman el gobierno., pero sin ninguna fuente que corroboré alguno de los datos proporcionados.
Sin embargo, su publicación es posible debido a la libertad de expresión que se presupone tenemos, sin embargo los rumores desaparecen, se disuelven cuando el gobierno ha comprado la publicidad suficiente para acallar aquellos generen el escrutinio público, más por sus acciones sociales que por sus acciones gubernamentales.
Las notas periodísticas que se encuentran escritas en Milenio Hidalgo, muchas de las ocasiones están basadas en el rumor que se genera en torno a una figura pública en el estado.
El rumor puede cumplir en provincia dos funciones, de informar a través de los rumores y otra que los periodistas opten por tomar la vía corta de informarse, sin investigar a fondo.
Bernstein subraya el éxito de la que considera la cultura idiota. Aquí podemos deplorar en la prensa la presencia de la cultura del secretismo, de las verdades a medias, de las especulaciones más allá de las informaciones, de las habladurías por encima de las noticias. En este juego de espejos en el que se ha convertido la democracia mexicana, la prensa exhibe sus limitaciones y, con algunas excepciones, sus miserias. [6]
El problema del rumor es que hace que la información ya no sea información, pues abre un mundo de posibilidades para el lector que lo dejan más confundido de la realidad que aparentemente interpreta al sentirse informado (por el medio que sea o bien de lo que sea).
La multiplicidad de lo rumores no hace otra cosa, que crear desconfianza, poca credibilidad y seriedad en la notas que se presentan al interior del periódico.
Son los reporteros y o periodistas que deben elegir entre el bien público y el gusto por lo cómodo, lo simple, aquello que no ofrece investigación a fondo.

Ubicar cual es su papel frente a los rumores y tomar una actitud ética de responsabilidad frente a la publicación de las noticias por los distinto medios de comunicación. El periodista debe capacitarse para no generar un ambiente paranoide, de chismes, de supuestos, de meras conjeturas que solo dañan al lector, público y/o audiencia.

La gravedad de esto, reside en la falta de capacidad ética periodística de la que carecen algunos reporteros y/o periodistas. A decir verdad es el rumor se ha convertido en noticia de la noche a la mañana, en un producto intercambiable, en un negocio entre quienes ostentan los grandes medios y el gobierno, que dicho sea de paso quiere en pleno siglo XXI, disimular los hechos y acallar la vox populi para que nada trascienda.

La investigación y el firme propósito de dar voz a quien no la tiene es la encomienda de todo periodista, el respeto a los lectores debe ser inaplazable.



WEBBIBLIOGRAFÌA
http://www.spdecaracas.com.ve/download/cdt_216.doc
http://raultrejo.tripod.com/Mediosensayos/Veinteanosdeprensa.htm

http://www.elsiglodetorreon.com.mx/
http://raultrejo.tripod.com/Mediosensayos/Veinteanosdeprensa.htm
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/

http://www.milenio.com/node/178736

http://www.suracapulco.com.mx/anterior/2002/enero/30/pag14.htm

[1] http://www.spdecaracas.com.ve/download/cdt_216.doc
[2] http://raultrejo.tripod.com/Mediosensayos/Veinteanosdeprensa.htm
[3] http://www.elsiglodetorreon.com.mx/
[3] Ibid.
[3] http://raultrejo.tripod.com/Mediosensayos/Veinteanosdeprensa.htm
[3] http://www.elsiglodetorreon.com.mx/

[4] Titulo que encabeza el periódico Milenio Diario en su página de Internet como impreso
[5] http://www.milenio.com/node/178736
[6] http://www.suracapulco.com.mx/anterior/2002/enero/30/pag14.htm

EL CULTO A LA VIRGEN DE GUADALUPE O LA FUNDACIÓN MÍTICA DE LA MEXICANIDAD


Jan Hernández/ Hugo Castillo (mil gracias)



Manifiestamente el hombre es un ente.
Como tal, tiene su lugar en el todo del
ser al igual que la piedra, el árbol y el
águila. Tener su lugar significa todavía
aquí: Estar clasificado en el Ser.
Martin Heidegger. Identidad y Diferencia.


I ELEMENTOS TEÓRICOS DEL NACIONALISMO

Los postulados teóricos acerca de la noción: identidad nacional; son muy variables, y de echo, dependen de cada disciplina que la aborda. Historiadores, antropólogos, sociólogos, psicólogos, gastrónomos…,[1] participan de la discusión de este concepto, a momentos tan resbaladizo. Cada uno de ellos aporta elementos que contribuyen a definir la identidad nacional, a pesar de sus discrepancias.

La idea de una historia común, de un conjunto de hechos históricos, significativos, que representan e hilvanan el desarrollo social de un pueblo, ha sido propuesta como un ingrediente para sustentar la identidad nacional. Se oponen a ella, quienes piensan que esta Historia común encubre diferencias ideológicas y económicas entre los estamentos que componen la sociedad, y la convierten en un discurso metafísico, donde las contradicciones se diluyen en beneficio de una aparente unidad histórica, en la que está representada toda la sociedad.

El análisis sociológico y antropológico apunta a destacar la cotidianeidad como circunstancia que explica la identidad nacional. Propone que para entender los vínculos que se establecen entre los individuos de una comunidad, se estudie los rituales diarios, las conductas que les hacen operar la realidad de una manera específica; así como, los eventos colectivos que los congregan. Lo cotidiano, no es la interacción de quehaceres que garantizan la consecución de las necesidades humanas (la alimentación, la higiene….); sino fundamentalmente los rituales que insertan al individuo en su sociedad, en cuanto a que participa de sus sentido, en cuanto que acepta su significación como actos propios de sus cultura.

La composición familiar, la religiosidad, la asunción de la muerte, etc., son, en su manera de ejecutarse, acciones integrantes. Señala Rossana Reguillo, en su artículo: La clandestina centralidad de la vida cotidiana:

“La vida cotidiana se constituye en un lugar estratégico para pensar la sociedad en una compleja pluralidad de símbolos y de interacciones ya que se trata del espacio donde se encuentran las prácticas y las estructuras del escenario de la reproducción y simultáneamente, de la innovación social.
Armada de la certeza de sus repetición la cotidianeidad es ante todo el tejido de tempos y espacios que organizan para los practicantes de los innumerables rituales que garantizan la existencia del orden construido[2]



El arte pictórico, la música, la literatura…. Son, También, elementos que se proponen para argumentar la identidad nacional. El siglo XIX en México tuvo como preocupación intelectual, la valoración del arte en general, desde una perspectiva identitaria. Por primera vez existió una reflexión sobre lo considerado artísticamente propio, y aunque con un aire pintoresco, se incluyó lo indígena como un ingrediente de lo nacional[3].


Sin desdeñar ninguno de los planteamientos anteriores, ocuparé para este breve ensayo, la noción de mentalidad. Ésta recoge la idea que el individuo concreto se forma de su entorno social, la manera en que construye su visión de la realidad, a partir de los insumos culturales que le proporciona su época histórica.




Como lo indica José Luis Romero:

“En síntesis, el campo de las mentalidades no es del pensamiento sistemático sino ese caudal de ideas que en cada campo constituye el patrimonio común y del cual aquél es como una especie de espuma, en relación no siempre coherente. La mentalidad es algo así como el motor de las actitudes.[4]



Cabe señalar, que el intento de definir la identidad nacional está condicionado por un cierto grado de arbitrariedad conceptual. En ningún caso es posible emitir un juicio que globalice todos los segmentos que componen a la sociedad mexicana; y menos aún, una característica que defina de manera total y la absoluta la pluralidad étnica e ideológica de nuestra sociedad. Así, con las mismas reservas, metodológicas de Octavio Paz al abordad el asunto de la nacionalidad, admite que:



“No toda la población que habita nuestro país es objeto de mis reflexiones, sino de un grupo concreto, constituido por esos que, por razones diversas, tienen conciencia de sus ser en tanto que mexicanos. Contra lo que se cree, este grupo es bastante reducido.”[5]

Paz, condiciona la identidad a percatarse de ella, de una autoconciencia que confirma sus valores reconociéndolo como propios; sometiéndolos al ejercicio crítico. Así, la identidad es propia del trabajo intelectual, su producto. El riesgo de la concepción de Octavio Paz es reducir la identidad a una definición “intelectual” que deje fuera otras formas no autopensadas, como lo popular.





EL CULTO GUADALUPANO O LA FUNDACIÓN MÍTICA DE LA MEXICANIDAD.

Para el sacerdote jesuita Bernardo Bergöend, el hecho sustancial que funda el nacionalismo mexicano es el culto a la virgen de Guadalupe:

“México nació allí, en el Tepeyac, y allí está el elemento aglutinante que nos mantiene unidos. (…)¿Cuál es el factor histórico principalísimo que, como principio de cohesión ha unido entre sí varios elementos raciales de México, hasta formar con todos ellos una nueva nacionalidad, la nacionalidad mexicana ¿ (...) ¡Sí, la Virgen de Guadalupe es la Madre de nuestra nacionalidad y el sostén principalísimo de su independencia!”[6]



Más allá, de que la declaración del jesuita Bergöend parezca la exaltación propia de un clérigo; incluso, de un tono excluyente, la adoración a la virgen es algo más que el acto de fe de cualquier pueblo, es la génesis de una mentalidad.

La reverencia a la virgen de Guadalupe no es el acto inaugural de la mentalidad mítica mexicana; es un eslabón más de los hechos y los actores que la propiciaron. Sin soslayar la religiosidad prehispánica, exploradores, conquistadores, misioneros….son los actores concretos de la fundación mítica de la Mexicanidad, desde una perspectiva de transculturación mental. Es claro que el discurso elaborado por éstos, se fundamentó en una apropiación que únicamente confirmaba su pensamiento. Beatriz Pastor al analizar la personalidad de Cristóbal Colón, sustenta:

“Desde el primer momento, Colón no descubre. Verifica e identifica. El significado central de descubrir, como develar y dar a conocer se ve desvirtuado en la percepción y en las acciones de Colón, quién, en sus constante afán por identificar las nuevas tierras descubiertas con toda una serie de fuentes y modelos previos, llevó a cabo una indagación que oscila entre la invención, la deformación y el encubrimiento.”[7]

Los Conquistadores,[8] manu militari de la avanzada colonialista, dejan una profunda huella, de ambigua valoración, entre la Leyenda Negra, respaldada por Sepúlveda,[9] y la excelsitud humanista de Fray Bartolomé de las Casa. En todo caso, son estos agentes los que darán cause a la formación ideológica de los futuros criollos.

Fray Servando Teresa de Mier, el 12 de diciembre de 1874 dicta el sermón que lo conducirá posteriormente al exilio, y por el que la Santa Inquisición lo perseguirá; en él expone los fundamentos, que sin negar el culto a la virgen de Guadalupe, cuestionan sus bases históricas. Es sin duda, el discurso de un hombre letrado, forjado en los ideales de la ilustración. El sermón es una pieza de indiscutible racionalidad expositiva, pero principalmente una exigencia intelectual de honestidad frente a la elaboración del culto a la virgen, el cual no intenta combatir, sino, fortalecer en sus cimientos históricos. Como todo un ilustrado Servando se resiste a la superchería e idolatría.


Para muchos estudioso del fenómeno guadalupano, el sermón de Fray Servando es vital para comprender el debate respecto al asentamiento del guadalupanismo desde el ángulo de la mentalidad criolla. Ya señalaba Servando Teresa de Mier, que entre las muchas intenciones que perseguía el arzobispado al censurar su sermón, era el de señalar la deslealtad criolla a la Corona:

“Los del arzobispado hacían de propósito equivocar a los mexicanos sobre la gloria que yo les procuraba con mi sermón: Y decían que era una conspiración de los criollos para quitar a los españoles la gloria de habernos traído el Evangelio, igualar con ellos a los indios dándoles su imagen del Pilar”[10]

Se advierte en la reflexión de Servando el ánonimato político que perneaba el tiempo previo a la independencia: Un forcejeo ideológico por sustentar una identidad única.




La rectitud de Fray Servando, lo impulsó a señalar finalidades que pretendía el culto ala virgen de Guadalupe, y sin ser la tesis teórica principal; en última instancia: La transplantación de una religiosidad hispánica; siempre urgida de anular la presencia de los dioses indígenas:

“En una palabra: Yo haré ver que la historia de Guadalupe incluye y contiene la historia de la antigua Tonantzin, con su pelo y con su lana, lo que no se ha advertido por estar su historia dispersa en los escritores de las antigüedades mexicanas. Y así, una de dos: o lo que prediqué es verdad o la historia de Guadalupe es una comedia del indio Valeriano forjad sobre la mitología azteca tocante a la Tonantzin.”[11]

Así, el guadalupanismo es en su cimiento español, surge de preocupaciones hispánicas, y posteriormente fue incorporado a la idiosincrasia criolla. Fray Servando, cuestionó, no la aceptación religiosa de la virgen; sino, los anacronismos que sustentan su historicidad. Entres otros: Los obstáculos lingüísticos para que Juan Diego pudiera comprender el mensaje de la virgen, que al aparecérsele a dice llamarse Guadalupe, nominativo que contiende dos fonemas consonantes desconocidos en el náhuatl, lengua nativa de Juan Diego, la g y la d.
El supuesto bautismo de Juan Diego antes de 1531, fecha de las apariciones, según el Nican Mopouha,[12] lo que no es posible dado que este sacramento fue instituido hasta 1934, y dada la renuencia nativa, aceptada hacia 1540, como lo señala Mendieta. El colegio de Tlatelolco fue fundado hasta 1534, por lo que Juan Diego no pudo pertenecer a él.

Antes de 1531 ningún indio llevaba un doble nombre, siendo el segundo apellido. No mencionan a la Guadalupe, ni al Tepeyac como centro destinado a ella, Fray Bartolomé de las Casas, Gómara y Bernal Díaz del Castillo. Fray Servando Teresa se extiende en fundamentos que sostienen que el guadalupanismo es un mito, una fábula, como él la llama. Comparten con Servando la tesis de la adecuación religiosa, de la formulación de la fábula; necesaria para los objetivos de conquista y colonización, entre otros, Xavier Campos Ponce:



“De la misma forma, catorce o dieciséis siglos después, el cielo y el panteón de los aztecas y demás pueblos de México y América, el Tlalocan y el reino Tezcatlipoca tuvieron que ser incorporados y fusionados dentro de la religión católica que trajeron los invasores españoles. Estos tuvieron que aceptar a Tláloc, dios de la lluvia y lo fusionaron con la virgen del Carmen, o con Juan Bautista, por ejemplo, como proveedores de esa lluvia; el arcángel Miguel en lugar del dios de la lucha, impulso o actividad azteca; a san Pedro, en vez del viejo Huehuéteotl, Jesucristo sustituyó a Huitzilopoxtli, el Espíritu Santo a Ehécatl dios del viento, y María Madre a la diosa Tonantzin, madre del dios de los nativos. ”[13]


Ponce, desde una postura radical, asegura que el rito guadalupano es la base de la dominación española; pero,
También, de la postración cultural de México: La mimesis del rito guadalupano, busca dejar sin efecto ideológico a las raíces paganas de los dioses indígenas. Desde el fascismo mental europeo, cuyo fundamentalismo religioso es intransigente con otras formas de comprender la realidad social, era necesario sepultar cualquier visión cultural que contradijera la idea de un dios único.

Así, como un hecho que patentiza tal finalidad, hubo que invertir en ruines los templos autóctonos para levantar sobre ellas los diseños líticos de una nueva concepción ideológica.

El culto a la virgen de Guadalupe tuvo su momento culminante cuando Miguel Hidalgo inicia la lucha independista enarbolando la imagen de la virgen de Guadalupe. La fundación mítica de la Mexicanidad se consagraba.
Pero, ¿Cuál es la mentalidad heredada a través de esta magnificación de la virgen?
En realidad una mentalidad titubeante, ambigua, que se debate siempre entre la modernidad, la cientificidad y la religiosidad más exasperante. Confluyen en esta mentalidad criolla, mestiza, mexicana, los excesos y las pasiones desbordadas, la inteligencia y la creatividad. Se amarran en un abrazo controvertible Octavio Paz, como el hombre más universal de nuestras letras y la China Poblana.




Como señala Francisco de la Maza, al reflexionar la religiosidad novohispánica:

“Los indios no podían acabar de distinguir bien entre la una y la otra, en los momentos en que ‘eestaban tan tiernos a la fe como dice Grijalva, o en que se sentían nepantla, es decir, en medio, entre un culto y otro, como le explicaría en 1585 un indio al cronista Diego Durán: ‘ que como no estaban arraigados en la fe, que no me espantase -dice Durán- que aún estaban neutros, que ni bien acudían a una ley, ni a la otra, o por mejor decir, que creían en Dios y que juntamente acudían a sus costumbres antiguas y ritos del demonio. ”[14]


El concepto nepantla, es quizá, el que mejor refleja la mentalidad mexicana, el hito que proporciona a la Mexicanidad su significación, su permanente debate ontológico; pues, el mexicano es un ser indefinido, siempre ambiguo, entre dos o más concepciones culturales. Para el mexicano la identidad nacional siempre esta por realizarse; está puesta en un futuro impreciso.
A cada paso el mexicano se encuentra involuntariamente con formas culturales más fuertes, más consolidadas. No sabe si diluirse en ellas, para acceder, a la modernidad vigente o, refugiarse en lo propio, e intentar una respuesta ingeniosamente suya. El mexicano, en razón de este titubeo, carece de humor: Solo le queda el escarnio sobre él mismo, el dolor inexacto de SER.


















Bibliografía

· El guadalupanismo Mexicano. Francisco de la Maza, Lecturas Mexicanas, núm. 371984, Pág. 23

La virgen de Guadalupe y la diosa Tonantzin, Xavier Campos Ponce, Ediciones, JCP, 1970, Pág. 11

Guillermo Ortiz de Montellano (Nican Mopouha, Universidad Iberoamericana, edición bilingüe náhuatl-español, 1990, Pág.13)

· Los Conquistadores, de Jacques Lafaye, ED. Siglo XXI, 1964.

· tratado de las justas causa de la guerra contra los indios, Juan Ginés de Sepúlveda, Editorial F. C. E., 1979
· Fray Servando Teresa de Mier. Memorias, editorial Porrúa, tomo I 1988, Pág. 96

· ¡Vivan los tamales!; La comida y la construcción de la identidad mexicana. Jeffrey M Pilcher,CONACULTA- CIESAS, Ediciones de la Reina Roja, 2001.

· La vida cotidiana y su espacio- temporalidad, Alicia Lindón (coord.), Ed. Anthropos, 2000, pág. 77

· la novela corta en el primer romanticismo mexicano, Celia miranda Cárabes, (el estudio preliminar, capítulo II: “Notas sobre literatura Mexicana”), UNAM, 1985, Pág. 15-71,
· Estudio de la mentalidad burguesa, José Luis Romero, Alianza ED. 1989, Pág. 17
· El laberinto de la Soledad, Octavio Paz. F. C. E., página 11.
· La nacionalidad mexicana y la virgen de Guadalupe, Bernardo Bergöend, Editorial Jus, 1968, Págs. 2
El discurso narrativo de la conquista de América, Beatriz Pastor, Casa de las Américas, 1983, Pág
[1] Veáse ¡Vivan los tamales!; La comida y la construcción de la identidad mexicana. Jeffrey M Pilcher,CONACULTA- CIESAS, Ediciones de la Reina Roja, 2001.
[2] En: La vida cotidiana y su espacio- temporalidad, Alicia Lindón (coord.), Ed. Anthropos, 2000, pág. 77

[3] Consúltense, para el caso de la literatura: la novela corta en el primer romanticismo mexicano, Celia miranda Cárabes, (el estudio preliminar, capítulo II: “Notas sobre literatura Mexicana”), UNAM, 1985, Pág. 15-71, en el que la autora desarrolla los aspectos más relevantes del nacionalismo literario.

[4] Estudio de la mentalidad burguesa, José Luis Romero, Alianza ED. 1989, Pág. 17
[5] El laberinto de la Soledad, Octavio Paz. F. C. E., página 11.
[6] La nacionalidad mexicana y la virgen de Guadalupe, Bernardo Bergöend, Editorial Jus,
1968, Págs. 2
[7] El discurso narrativo de la conquista de América, Beatriz Pastor, Casa de las Américas, 1983, Pág. 20
[8] Consúltese para valorar la participación de los primeros españoles en tierras americanas: Los Conquistadores, de Jacques Lafaye, ED. Siglo XXI, 1964.

[9] Veáse tratado de las justas causa de la guerra contra los indios, Juan Ginés de Sepúlveda, Editorial F. C. E., 1979
[10] Fray Servando Teresa de Mier. Memorias, editorial Porrúa, tomo I 1988, Pág. 96

[11] Op. Cit. Pág. 43
[12] Según Guillermo Ortiz de Montellano (Nican Mopouha, Universidad Iberoamericana, edición bilingüe náhuatl-español, 1990, Pág.13) la morfología y fonética correcta, en apego al náhuatl clásico, debe ser Nican Mopouha. Bernardo Bergöend, manejan el término: Nican Mopouha.
[13] La virgen de Guadalupe y la diosa Tonantzin, Xavier Campos Ponce, Ediciones, JCP, 1970, Pág. 11
[14] El guadalupanismo Mexicano. Francisco de la Maza, Lecturas Mexicanas, núm. 371984, Pág. 23
hay cosas que simplemente son irremediablemente cotidianas....
cheka y verás .....